Buena noche de la purga y feliz 2019

Urte berri on 2018The purge (La purga), es una película sobre un futuro en el que cada año, durante un día, queda anulada la persecución de todo crimen. Carta blanca al salvajismo y la violencia. Aunque por estos lares haya más de un día al año que cumple con estas características, hoy lo digo, claro, por los petardos, fuegos artificiales y demás pirotécnicos engendros. Noooochee de paaaaz… ¡BOUM! …nooooche de amoooor… ¡¡KABOUM PAUM PRRRAPAPAKABUM!! Con cada detonación el cabreo aumenta y pienso: “¿no sería este un buen momento para fichar a sicópatas?”, “que alguien registre sus casas, por Dios, seguro que hay cadáveres en la nevera”, “¿a qué está esperando el FBI para estudiar este tema?”. Al final llego a la conclusión de que tal vez esta sea la clase de sicópata que encaja a la perfección en nuestro mundo. Pensaré en ello.

Por el tono del anterior párrafo —ya está aquí el alma de la fiesta—, notaréis que el gato negro despide el año invitándole a salir con viento fresco. No han sido sus mejores 365 días, aunque no todo haya sido malo. Al fin y al cabo ha sido un ciclo en el que mi “pasatiempo” o “hobby”  —así definen la creación literaria algunos funcionarios del servicio público vasco de empleo—, empieza a mostrarme ciertas opciones laborales, tímidas pero interesantes. De ahí que haya bajado mi productividad en lo que a relatos se refiere (no os preocupéis, seguiré compartiendo nuevo material por estos lares).

Así es, el año ha tenido cosas buenas en lo personal. Algunas de las cuales quedan resumidas a la perfección en este fragmento del relato que presenté hace tres años al certamen Bizkaidatz y en el que el protagonista, un alumno de taller literario, de forma así de impertinente, criticaba la posición de su profesor, un escritor “de verdad”. A continuación, en el colmo de la vanidad, voy a citar mi propio texto. Mal asunto:

Aprovecho este momento, para dar mi opinión acerca del circunloquio del inicio. Lo peor que le puede pasar a un escritor, es el anonimato. No ser conocido, ni publicado. No ser nadie. Aunque la digresión inicial no es del todo desacertada, ya que habla de una angustia que, aunque superflua, es bien cierta. Sin embargo, opino que está escrita desde la flojera de la burguesía literaria. Desde la comodidad de quien ya ha publicado; de quien es profesor de talleres y no alumno; de quien ya no se presenta a certámenes sino que forma parte del jurado de los mismos. El éxito moderado lleva al conformismo…

Sí, ahora soy yo aquel al que criticaba el protagonista del relato. Excepto por lo de publicar. Este año he sido jurado en certámenes y profesor de talleres de escritura. Y me gusta mucho. Desde la pista de despegue del inicio de una, seguro, meteórica carrera (blablablabla, nuncamecansarederepetirestocomounmantra), me dirijo a aquellos que ahora están empezando a profundizar en sus “pasatiempos y hobbies infantiles”. Por favor, haced algo de provecho, meteos en política. Eso sí que es importante. Ese sí que es un trabajo digno. Eso sí que aporta. Y tirad muchos petardos.

Tal vez por el hecho de haber tenido un año de altibajos, me voy con recuerdos bastante ambivalentes. Obviando aquellos de carácter personal —esto no es Salsa Rosa—, algunos de otra índole se han quedado revoloteando sobre las postrimerías de este 2018: imágenes como la de esos mares anegados de muerte; o un perro tiroteado por la policía como si se tratara de un dragón atacando la ciudad de Barcelona en un capítulo cualquiera de South Park; gente en la cárcel por motivos de otras épocas mientras que otros pasean tranquilamente con las manos manchadas de sangre u otros fluidos corporales.

El gato negro por su parte, está triste debido a asuntos que le afectan directamente. Harto de tanto ¡lololo! por parte de aquellos que tiran petardos en estas —y otras— fechas sin pensar en el daño que provocan. Parece que asumimos, y mira que ha llovido desde los tiempos del circo, que para que cinco puedan divertirse, una tiene que sufrir en cualquier portal, sin Niño Dios que valga.

Si no quieres ser como ellos, lee.

Como contrapunto positivo, me llevo dos imágenes: un aula llena de niños imaginando y escribiendo, y otro aula llena de adultos, aquejados de Parkinson, imaginando y escribiendo también. La misma ilusión por rellenar de sueños las páginas en blanco.

El propósito para 2019 está claro: borrón y cuenta nueva. Purga (interna) y volver a empezar. Espero que el próximo fin de año tenga otras vibraciones, que el nuevo ciclo que abrimos me deje un regusto mejor y mis palabras del 31 de diciembre transmitan alegría. Aunque, qué coño, esto es La caricia del gato negro, ¿qué esperabais?

Hasta entonces, seguiré tecleando y nos leeremos por aquí y por allá.

Urte berri on.

Feliz 2019.

13 comments

  1. Pues no te va a dar muchos ánimos una desencantada de la vida… Pero mira, un problema sí que me voy a quitar este año, por suerte y por desgracia (quiere decir que los años no pasan en balde) este será el año de mi jubilación, o sea que ya no tendré que preocuparme por mi futuro y en el otro aspecto, el literario, si no me lee ni la familia mucho menos pretendo que me lean en Goenlandia, jajaja.
    Y tú no temas encontrarte un gato negro porque ya convives con él y eso es buena suerte. Este será el año de tu despegue.
    Un abrazo.
    P.D. Veo que tienes cosas que no he leído, últimamente y como siempre, voy de mala racha en mala racha, así que he tenido poco tiempo para los blogs, pero te leo en cuanto me desahogue un poco…

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  2. ¡Feliz año nuevo! perdón el retraso. Y espero que tengas un excelente 2019. Que bonito dar talleres de escritura a niños y ancianos. Seguramente te nutriste de buenas vibras: los niños/as son muy sinceros y directos, y los ancianos también XD. Saludos 🙂
    Pd: Si hablamos de beneficios económicos por NO HACER NADA y dar discursos vacíos, por supuesto que la política es una buena opción. Pero ¿has notado lo amargados que salen siempre en las fotos aún cuando intentan simular una sonrisa? Esas personas vivirán bien pero son sumamente pobres de espíritu, mataron la imaginación. Asique en realidad eres más rico que ellos.

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    1. ¡Feliz año nuevo, Coremi!
      Una experiencia muy bonita dar talleres con peques y no tan peques con los que comparto pasión. Tienes razón, recibí mucha buena vibra por su parte. Que tu 2019 sea épico y que yo lo lea. Un abrazo.

      P.D. Sin duda, nuestra riqueza es mucho mayor 🙂

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  3. Pues sí, como decís, hay riquezas que no se miden en términos económicos. Que el 2019 nos aporte muchas positivas experiencias personales y que nunca nos falte la ilusión y la energía para seguir adelante.
    Un abrazo y ¡adelante con este nuevo año!

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