Fósforo, gatos negros y la (mala) suerte

La ley fosfórica_Blanco y negroHoy en La caricia del gato negro tenemos el gusto de presentaros un programa de radio llamado La ley fosfórica. Se emite todos los martes, de 23:00 a 0:00 en Portu Radio, (105.7 FM). Su conductor y voz, Sendoa Bilbao, músico, melómano y buscador de esa chispa que prende el fósforo de las ideas, nos propone, para cada emisión, un tema que puede ir desde lo metafísico a lo más prosaico, da igual, él siempre sabe sacarle chispas. A lo largo de una hora, profundiza en el tema en cuestión a través, sobre todo, de la música (canciones que hablen sobre ese leitmotiv semanal), pero también de textos literarios, diálogos y escenas cinematográficas que ilustrarán y darán forma a una reflexión espontánea pero curiosamente profunda acerca del asunto que toque desgranar, ya se trate del universo, de la oscuridad, del futuro, o de la ropa de abrigo. Además, en cada emisión de La ley fosfórica, Sendoa charla brevemente con dos personas, relacionadas con la creación artística, a las que, por un motivo u otro, considera autorizadas para opinar sobre el asunto semanal. 

Esta semana, el tema central de la emisión ha sido la suerte. Y Sendoa debió de pensar: «¿quién mejor que el gato negro, para hablar del reverso oscuro de la fortuna?».

Además de decir una o dos cosas con más o menos fundamento y contar una anécdota de señor mayor, también tuve ocasión de recomendar una canción que habla de la (mala) suerte y que sonó justo a tiempo para callarme la boca y expresar —mucho mejor y más bonito—, lo que yo pretendía decir.

Aquí os dejo el podcast de dicha emisión —mi intervención es a partir del 44:02, pero os recomiendo escuchar el audio completo, ya que Sendoa tiene esa costumbre, con la que tanto me identifico, de darle un hilo conductor a aquello que hace, con su inicio, su nudo y desenlace—. También os invito a que indaguéis en el resto de capítulos de La ley fosfórica. No tienen desperdicio.

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La mosca muere sola

La mosca muere sola 1El débil sol de invierno se ha escondido tras la colina y, desde la ventana, alguien observa los copos blancos, iluminados por los primeros destellos intermitentes de las farolas. Mira hacia la estrecha vía de hormigón que lleva a la casa y en cuya linde la hierba luce tupida excepto en la superficie donde descansa su furgoneta. Detrás de esta, en un área de similares medidas, las briznas están empezando a crecer.

Mira la televisión y un anuncio publicitario le recuerda —como si pudiera olvidarlo— que es Navidad. Piensa en lo rápido que crece la hierba mientras juguetea con la mano en el bolsillo de la bata.

Estira el brazo tratando de cambiar de canal, golpea el mando pero el aparato no responde. Ningún niño con jersey de lana decorado con cohetes espaciales se ofrece voluntario para acercarse a los botones del televisor. Se rinde, está dispuesto a soportar los minutos comerciales antes de que continúe la película. Siempre le ha enternecido la insistencia del personaje de James Stewart en anteponer las necesidades de los demás a sus propios deseos.

Está a punto de precipitarse en la acogedora oscuridad cuando siente una leve caricia recorriéndole la boca. No es el roce familiar y sensual de esa persona capaz de perdonar tus pecados y transformar la penitencia en éxtasis. Se trata más bien de un toque frío y extraño (más…)

Pelusas azules

Pelusas azulesLas noches de domingo solíamos ponernos una película tumbados en la cama. Casi siempre la veíamos en dos tiempos. Las caricias hacían que nuestra atención no tardara en desviarse de la pantalla hacia nuestros cuerpos. Después, aún entre jadeos, rebobinábamos hasta el punto en el que habíamos perdido el hilo de la historia. Todas las películas, incluso las tristes, nos hacían sonreír. Es en la primera parte, la de las caricias, en la que ella adquirió la costumbre de pasar la mano por mi ombligo y escarbar con su dedo corazón. A veces, sacaba una pequeña pelusa azul con la que jugueteaba delicadamente unos instantes, antes de dejarla en su mesilla. A pesar de que me gustaba presenciar aquel ritual cada vez que ocurría, he de reconocer que no le di importancia hasta que sentí su ausencia. (más…)

Feo

Feo 5Juan Diego Murillo era muy feo. Entre mil personas habituadas a mostrar corrección, ni una sola sería capaz de decir «no es para tanto». Su cara, abstracta y asimétrica, ni siquiera se asemejaba a un rostro humano. En la mitad derecha, unas olas de piel colgante se empeñaban en arrastrar hacia abajo cualquier signo de normalidad. Apenas podía cerrar del todo aquellos sufridos párpados que parecían cargar con toda su frustración. La parte izquierda era otra historia: los rasgos, algo más normales, contrastaban de tal manera con los del lado opuesto que el resultado de la combinación de ambos era grotesco. (más…)

La caricia del gato negro

Gato negroEntró en la biblioteca y cerró la puerta antes de que la sombra alcanzase el umbral. Con la mano trazó un símbolo sobre la madera sellando el paso. Se acercó a una ventana en cuyo alféizar esperaba el gato negro, que comenzó a frotarse contra su cara. Durante aquella sutil caricia, el hombre le transmitió, en silencio, lo observado al otro lado de la puerta.

—Adelante viejo amigo —susurró— ve y cumple por última vez con tu misión. Les dimos a conocer los otros mundos. Ahora alguien debe escribir y prevenirles. Él no tardará mucho en abrir los portales.

El gato regresó a la ciudad. El hombre observó la enorme estantería llena de literatura fantástica. Recordó con nostalgia los inicios, cuando envió al gato negro a hacer sus primeras visitas. El joven Edgar fue el primero de muchos. En la estantería solo quedaba espacio para un libro más.

Andoni Abenójar

Gato negro

Eskarabillera en Radio Euskadi

A través de la voz del escritor Seve Calleja y dentro del programa Pompas de Papel de Euskadi Irratia / Radio Euskadi,  Eskarabillera ha tenido un pequeño pero íntimo espacio en radio. En él, además de la lectura de un fragmento del cuento, se contextualiza la figura de las escarabilleras y se hace una bonita sinopsis del libro, con una de las posibles interpretaciones de la historia de Auri.

En el vídeo podéis escuchar esta aparición en radio acompañada de algunas ilustraciones del cuento.

Os recuerdo que , en caso de estar interesados, podéis adquirir un ejemplar del cuento ilustrado aquí mismo:

Solicitar Eskarabillera. (Web de la Diputación Foral de Bizkaia)

El cuento ha sido ilustrado por Eider Eibar y escrito por un servidor. Los ejemplares son trilingües (euskera, castellano, inglés).

La Caricia del Gato Negro. (Apocalíptico) Año V

gatonegro3-1Queridos y queridas, después del hundimiento que el año pasado asoló esta bitácora y de cuyas vicisitudes os di a conocer aquí, afrontábamos el nuevo curso con actitud desafiante y optimista. Y ese nuevo curso no era otro que el 2020. Sí. 2020.  Los pares nunca fueron trigo limpio.

Aunque habéis sido testigos de varias publicaciones y de la salida al mercado de un bonito cuento ilustrado que escribí antes del cataclismo vírico —ejem, sí la mayoría de las entradas publicadas estaban relacionadas con la promoción de dicho cuento—, la producción literaria traducida a relatos inéditos compartidos en esta vuestra casa ha sido de cero. No es que no haya tecleado, pero me he visto afectado por una extraña incapacidad para poner el punto final como les ocurría a aquellos personajes de uno de los relatos que sí pude terminar en otra época.

Pues bien, meses atrás comenzábamos el nuevo curso con la intacta ilusión y ambición de llegar al siguiente objetivo, a esa frontera que tanto nos está costando franquear: la llegada de La caricia del gato negro a Groenlandia. Si echáis un vistazo al mapa, comprenderéis la insoportable desazón que supone ver un pedazo de tierra —o hielo, o lo que sea— que ocupa casi medio mundo, huérfano de ese color rosáceo que representa la trashumancia que hemos llevado a cabo a lo largo del último lustro.

De acuerdo, Mongolia, parte de Oriente Próximo y el frente africano casi al completo también se resisten, pero el primero, si os fijáis en el mapamundi, pasa por un enorme lago o mar rodeado de tierras bajo nuestra influencia y a nosotros este trampantojo nos sirve de (más…)

Resultado del sorteo ESKARABILLERA

Anoche se cerró el plazo para entrar en el sorteo y ya tenemos a la persona en cuyas manos aterrizará el ejemplar de Eskarabillera.

En este vídeo podéis ver cómo se ha realizado el sorteo y la resolución del mismo.

Muchas gracias a todas las personas que habéis participado con vuestras frases «groenlandesas»; ocurrentes, poéticas, enigmáticas, referenciales, y de toda índole, y, en definitiva, comprometidas con el empeño que tenemos en este blog por llegar algún día a esa isla 😉

Enhorabuena a María Cruz Urgellés, la ganadora del primer sorteo de La caricia del gato negro. Para que luego digan que los gatos negros dan mala suerte… María Cruz, escríbeme pinchando en «Contacto» (en el menú de navegación del blog) y en el texto pon tu dirección postal para hacerte llegar un ejemplar como este:

Abrazos. Nos leemos por aquí y por allá.

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Sorteo Eskarabillera

Foto 8_SorteoEl gato negro y su humilde servidor ya estamos de vuelta de un agosto extraño. Para empezar fuerte el nuevo curso, se nos ha ocurrido sortear un bonito (muy bonito) ejemplar de Eskarabillera. Para ello nos hemos tenido que poner al día con las distintas mecánicas para hacer estos sorteos vía internet —yo me había quedado en las bolitas y el bombo, los dados y el cara o cruz—. Así que hemos elegido una mecánica lo más transparente y limpia posible.

¿Qué se sortea?

Un ejemplar del libro “Eskarabillera” —ilustrado por Eider Eibar y que he escrito yo—, del que podéis saber más pinchando aquí.

¿Quién puede participar?

Siento no poder llegar a tantas y tantas personas que seguís el blog a océanos de distancia, pero el presupuesto es limitado. Podrán participar todas las personas que lo deseen siempre y cuando el envío del libro sea a la Península, Andorra, Baleares, Canarias y Ceuta y Melilla.

¿Cómo participar?

Tan sencillo como dejar un comentario en esta misma publicación. El comentario deberá incluir la palabra Groenlandia (quienes hayáis seguido de cerca el devenir de este blog entenderéis el porqué).

Cada persona que deje un comentario que incluya dicha palabra (y que cumpla con el requisito geográfico anteriormente expuesto), entrará directamente en el sorteo. El número de comentarios extra que haga cada persona será irrelevante, la participación será por persona y no por número de comentarios.

Se agradecerá, como siempre, que compartáis esta publicación y sigáis el blog o mi perfil de Instagram y Facebook, pero no es necesario para participar, ni influirá en el sorteo. Somos megalómanos, estamos dispuestos a hacer lo que sea por llegar a Groenlandia, pero no somos tramposos 😉

Fecha límite para participar. Serán incluidas todas las personas participantes que dejen su comentario, en esta entrada, desde este mismo instante hasta las 23:59 del próximo 21 de septiembre de 2020. 

Una vez finalizado el plazo y realizado el sorteo, crearé una nueva entrada en el blog para anunciar a la persona ganadora —en la misma entrada mostraré además cómo se ha desarrollado el sorteo— y le explicaré cómo ponernos en contacto para poder realizar el envío del premio.

¿Hacia dónde volará la Eskarabillera?

¡Suerte!

Entrevista en Onda Vasca

Foto Radio

 

Aquí os dejo la entrevista que me han hecho en el programa Atsalde pasa de Onda Vasca para hablar del libro ESKARABILLERA.

 

 

Nos han entrevistado para hablar del libro «Eskarabillera»

Foto4Kike Infame, agitador cultural y referente del mundo del cómic en estas tierras del norte, nos ha hecho una entrevista a Eider Eibar y a mí, ilustradora y escritor del cuento Eskarabillera, con el fin de profundizar en las líneas y los trazos —y también entre líneas y trazos, que es todavía más interesante— que componen esta narración. Si os apetece leer la entrevista, pinchad AQUÍ

ESKARABILLERA

Foto1

Acaba de publicarse el libro Eskarabillera.

Se trata de un cuento, ilustrado por Eider Eibar y escrito por un servidor. La historia se inspira en un antiguo oficio de principios del siglo XX y que era generalmente desempeñado por mujeres: las escarabilleras. En la actualidad, desde hace ya unas décadas, la Eskarabillera se ha erigido como personaje de la cultura popular y símbolo de las fiestas de Basauri, en homenaje y como reivindicación de estas mujeres trabajadoras de nuestro pasado.

Así es; el gato negro ha hecho su primera incursión en el cuento infantil-juvenil, pero tratando de mantener las señas de identidad a pesar del cambio de registro. Un cuento que también pretende aportar e interesar al público adulto, tanto por lo narrativo como por las ilustraciones. Vaya, que hemos intentado hacernos un Ghibli o un Pixar en toda regla 😉

Pero aportemos un poco de contexto:

Las escarabilleras eran mujeres trabajadoras de principios del siglo XX que buscaban mejorar su economía, y/o la de sus familias, en un periodo de vacas flacas, recogiendo los restos reutilizables del carbón a medio consumir que salían, como desechos, de las fábricas metalúrgicas. Es decir, buscaban y recogían lo que se conoce como escoria o escarabilla. Esos restos de carbón, al no estar totalmente consumidos podían ser utilizados para calentar el hogar o cocinar. Y si conseguían un buen botín, podían vender el resto para sacar unas monedas.

Las escarabilleras iban con su balde, bolsa o cesto por los aledaños de las fábricas, caminos y  vías del tren —por donde llegaba el carbón necesario y salían los desechos—, en busca de dichos restos aprovechables.

En la actualidad, desde hace años, la Eskarabillera se ha convertido en el símbolo de los Sanfaustos, las fiestas de Basauri. Representada como una enorme mujer que visibiliza y homenajea a estas trabajadoras de principios del siglo XX.

Cada final de fiestas, la cabeza de la gigante es liberada e, impulsada por globos, surca los aires sin rumbo fijo y con una nota en distintos idiomas para que aquellas personas que la localicen al aterrizar puedan ponerse en contacto para recibir un premio (y una visita). Cuentan que un año, tan lejos quiso volar, llegó a la República Checa.

En este cuento he intentado establecer un nexo directo, con todo el cariño, entre las antiguas escarabilleras y la Eskarabillera de las fiestas de Basauri.

Y las ilustraciones de Eider Eibar han obrado el milagro y le han dado el soplo de vida que necesitaba.

El cuento ha sido publicado por la Diputación Foral de Bizkaia y editado por Álex Oviedo. Está escrito en euskera, castellano e inglés (tres en uno). Podéis pedir un ejemplar del libro pinchando aquí.

Feliz y largo vuelo, Eskarabillera.

Relatos olvidados (Vol. 6). Especial de Navidad

Ya estamos aquí otra vez. La elipse vuelve al origen y el portal para la transición numérica abre su paso. Procedemos a traspasarlo —a no ser, claro está,  que una uva se nos atragante o la detonación de un petardo nos haga tomar el otro camino en la bifurcación—.

En cualquier caso no hay uva ni mamarracho pirotécnico que pueda evitar que el ciclo orbital se complete poniendo el punto y seguido —punto y final en los casos alternativos antes mencionados— a nuestra historia. Para despedir este capítulo de doce meses y, a falta de nuevos relatos —que llegarán—, recuperamos un entrañable cuento navideño al más puro estilo de La caricia del gato negro. La mosca muere sola.

O no.

Aunque el tono habitual de esta bitácora nos ponga difícil aquello de transmitir buenos augurios, La caricia del gato negro os desea un grato cambio de dígitos, libre de uvas malintencionadas y de genocidas en potencia con olor a fuegos de artificio.

Urte berri on!

Feliz 2020.

¡¡¡Groenlandia!!!

Firmado: El gato negro y su fiel servidor.

 

La mosca muere sola 1La mosca muere sola

El débil sol de invierno se ha escondido tras la colina y, desde la ventana, alguien observa los copos blancos, iluminados por los primeros destellos intermitentes de las farolas. Mira hacia la estrecha vía de hormigón que lleva a la casa y en cuya linde la hierba luce tupida excepto en la superficie donde descansa su furgoneta. Detrás de esta, en un área de similares medidas, las briznas están empezando a crecer.

Mira la televisión y un anuncio publicitario le recuerda —como si pudiera olvidarlo— que es Navidad. Piensa en lo rápido que… (seguir leyendo)

LA CARICIA DEL GATO NEGRO. AÑO IV: EL HUNDIMIENTO

Bruno1

La decadencia llega a todo imperio. Después de tres años de triunfos y gloria en los que La caricia del gato negro conquistó gran parte del mundo —China incluida—, ha llegado el año de la caída. Por motivos que quedarán explicados en un vídeo que nos ha enviado uno de nuestros mayores seguidores, y que podréis ver a continuación, a lo largo del cuarto año de existencia de esta bitácora que tanta altura alcanzó, las publicaciones han brillado por su ausencia. De este modo, los avances de conquista se han visto mermados hasta un punto impropio para este blog. No hemos cedido terreno, pero apenas hemos materializado unas pocas conquistas nuevas tales como Azerbaiyán, Filipinas, Malasia, Luxemburgo. Muy exótico, sí, pero no son puntos estratégicos para nuestro avance. La única y honrosa excepción ha sido nuestra llegada a Arabia Saudí. Mucho petróleo, pero yo no veo en esta anecdótica conquista nada más que una alegoría llena de sorna. El petróleo que ahora nos sale por las orejas representa toda esa tinta que no hemos utilizado para crear nuevas historias a lo largo de este último año. De seguir así, nunca lograremos la consecución de ese objetivo final, esa guinda del pastel que representaría la llegada a Groenlandia y su posterior conquista. Y Mongolia, claro.

A continuación podéis ver el vídeo en el que nuestro fiel seguidor muestra su opinión ante la situación vivida durante este año en La caricia del gato negro:

 

Al Führer lo que es del Führer. Y a Bruno Ganz (más…)